lunes, 23 de mayo de 2011

LA NATURALEZA EN SU MÁXIMA EXPRECION.

La CF ha especulado muchas veces sobre monstruosas plantas extraterrestres capaces de atrapar y absorber a un hombre. Uno de los ejemplos más clásicos es la novela (y película) El día de los trífidos, sobre una invasión a la Tierra de vegetales móviles de gran tamaño. La planta más recordada por el cine (una flor, por cierto) es la de La tiendita del horror, con dos versiones cinematográficas. En Usurpadores de cuerpos los cuerpos nuevos (copiados) se forman en unas cápsulas que parecen en parte vegetal y en parte crisálidas de insectos. En la imagen de la derecha se puede ver la portada de una revista de septiembre de 1927 en la que se ve a unos astronautas luchando con una flor alienígena (dibujo de Frank R. Paul, Amazing Stories, septiembre de 1927). En la CF, estas flores gigantes cumplen, muchas veces, una función sexual —la flor es el órgano sexual de las plantas—, especialmente la de atraer a incautos seres del tamaño correcto para que sirvan a una función reproductora, como las moscas, abejas y otros insectos en nuestra naturaleza. Esta idea aparece en varias historias, aunque Hollywood tiende a convertir la polinización en una función alimenticia. Ana María Shua ganó un premio en Argentina por un relato de corte erótico en el que participaba una embriagadora flor gigante que seducía al personaje.



Jardín Botánico de la Universidad de Bonn

Pero nuestro planeta posee sus exponentes reales, que no tienen nada que envidiar a las creaciones más fantásticas. La flor más grande del mundo se lució hace muy poco en el Jardín Botánico de la Universidad de Bonn, Alemania, entre el 22 y el 25 de mayo de 2003. Este monstruo se llama Amorphophallus titanum, proviene de la selva húmeda del oeste de Sumatra, Indonesia, y su flor alcanzó esta vez 2,74 metros de altura. Anteriormente se había podido observar otra de estas flores en ese mismo lugar en julio del 2000, un poco más pequeña. En esa ocasión la flor midió 2,60 m de altura y su corola tuvo un diámetro de 1,5 m. La flor de este año fue de tamaño récord, pesando unos 80 kilogramos.
Esta flor gigante huele a carne podrida y por eso se le llama "Flor de cadáver". El aroma emitido, si bien desagradable para los humanos, tiene la función de atraer insectos —lo mismo que los aromas de todas las flores— que se ocuparán de producir el intercambio de polen que necesita la planta para su polinización.
Hay otra gran flor, la de la Rafflesia arnoldii, que tiene, además, la característica de ser la de olor desagradable más fuerte que se conoce. Emite olor a carne podrida y se la puede oler a gran distancia.



Como suele pasar en las plantas con floraciones de este tamaño, sólo se da cada varios años. La Rafflesia arnoldii es una planta que parasita a los árboles, creciendo sobre sus raíces y alimentándose de ellas. Los órganos vegetativos de estas plantas son tan reducidos y modificados que el cuerpo es sólo una red de fibras celulares entrelezadas que viven en su mayor parte dentro de los tejidos de la planta hospedadora o como un órgano grueso, retorcido y subterráneo llamado rhizomatoide. Aunque algunas especies tienen vestigios de hojas, no existen en esta planta tejidos para la fotosíntesis, ni hojas, raíces o tallos de los tipos conocidos. Lo que sí se desarrolla bien es la flor, que aparece desde debajo de la tierra como una estructura gruesa, carnosa, de cinco lóbulos que pesan en total hasta 11 kg y con una medida de hasta un metro de diámetro. Esta flor permanece abierta entre cinco y siete días, desprendiendo un olor fétido que atrae a las moscas que se alimentan de carroña, que, según se cree, actúan como agentes polinizadores. Esta planta proviene también de Sumatra.
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Ventana de informacion sobre la conservación del medio ambiente.
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